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Els darrers presos republicans de la dictadura franquista

pobler | 25 Maig, 2017 19:15 | facebook.com

El diari Última Hora va publicar un extens reportatge de quatre pàgines sobre els darrers presos polítics mallorquins de Franco (Isidre Forteza, Miquel López Crespí, Ramon Molina). El reportatge, amb nombroses fotografies d’aquella època de lluita per la llibertat, la República i el Socialisme, és de Gonzalo Nadal. Cal recordar que Gonzalo Nadal i David Mataró han estat els encarregats d’enregistrar per a IB3TV el documental que explicarà els darrers anys de la dictadura feixista a Mallorca. El documental encara és en fase de preparació. Segurament es podrà veure en un mes o dos. L’article publicat ahir a Última Hora (“Los últimos presos de Franco”) pot permetre al lector una aproximació al significat de la lluita que portàvem endavant els antifeixistes de les Illes. (Miquel López Crespí)



Desembre de 1976. L'escriptor Miquel López Crespí s'acomiada de la seva mare i dels companys del partit moments abans d'entrar a la presó de Ciutat per haver estat a l'avanguarda de la llibertat del nostre poble.

“Yo fui preso político”


Los últimos condenados y encarcelados por ideas políticas en Baleares visitan la vieja prisión de Palma y recuerdan aquellos años de militancia clandestina, lucha antifranquista y represión continua hasta finales de 1976


Texto: Gonzalo Nadal


“Lo teníamos claro; había que luchar por la libertad y la democracia costase lo que costase”. Miquel lo dice frente a las puertas de la vieja prisión de Palma. “los amigos y todos los compañeros del partido nos acompañaron hasta la misma puerta; entramos en la cárcel con el puño en alto y cantando La Internacional”. Treinta y cuatro años después recuerda perfectamente aquel día. El traslado de los presos al nuevo centro penitenciario de Palma dejó tal fue la cárcel de la carretera de Sóller, testigo muda de desesperaciones anónimas y fracasos del sistema. Aún hoy permanecen en sus celdas objetos personales de los últimos internos, restos de comida mohosa sobre los catres, mantas húmedas, revistas, calcetines, notas y leyendas en barrotes y paredes. Nadie se preocupó de dar un uso a la vieja cárcel, ni siquiera se molestaron en limpiarla como si se hubiera desalojado con prisas, de repente, y para siempre. De los cajones de la enfermería asoman gasas, jeringuillas y pastillas. “Está tal cual… exactamente igual”; estremece la mirada perdida al decirlo del que es hoy uno de los escritores vivos más prolíficos y premiados en lengua catalana.

Últimos meses del franquismo. El dictador español había muerto un año antes pero durante las navidades de 1976 aún permanecían presos políticos en la cárceles de Baleares por delitos diversos como vender publicaciones comunistas, presentar partidos políticos u organizar mítines clandestinos, actos todos ellos juzgados sumariamente por el Tribunal de Orden Público, últimos coletazos de la institución judicial franquista que perseguía, entre otros delitos, la libre expresión de pensamientos contrarios o críticos con los ideales del Movimiento. La transición a la democracia se estaba pactando en Madrid; Adolfo Suárez había sustituido a Arias Navarro al frente del gobierno y mantenía habituales contactos con los líderes políticos de la Izquierda, algunos de ellos exiliados o clandestinos; Felipe González, Alfonso Guerra, Santiago Carrillo, Marcelino Camacho… en esos encuentros se gestaban los acuerdos con los ex ministros de Franco que permitieron la aprobación parlamentaria de la Ley de la Reforma Política refrendada por el pueblo español el 15 de diciembre. El camino hacia la democracia, aunque lento, era inevitable. Los socialistas, sindicalistas y comunistas de Carrillo, ilegales pero ya no clandestinos, comenzaban a mostrarse públicamente en mítines disfrazados de manifestaciones o actos culturales. Pero la izquierda obrera y republicana, aquella que no aceptaba una transición pactada con los franquistas bajo el auspicio de un rey que juró los principios del Movimiento, continuó proscrita y perseguida. Cuando nueve de cada diez españoles votaron a favor de aquellas normas pactadas el diario Ultima Hora tituló en portada ‘Aires de Libertad’ el sentimiento colectivo caminaba hacia una dirección; Pero en las celdas de la cárcel de Palma permanecían, aún, once presos políticos, la mayoría encerrados por pertenecer a partidos de la izquierda obrera, pero también sindicalistas y trabajadores de la hostelería detenidos en la manifestación del 12 de noviembre reprimida salvajemente por la policía franquista en la Plaza de España: “los grises nos dieron por todas partes” recuerda Isidre, que hoy continua militando como dirigente político.

Miquel revive aquellos primeros momentos como otro recluso cualquiera: “Lo primero que me hicieron nada más entrar fue desposeerme de todo objeto personal, desnudarme y mirarme en todos los agujeros de mi cuerpo para luego meterte durante cuarenta y ocho horas en una celda de castigo”, que así era como conocían los internos a las oficiales ‘celdas de observación’. “Para que te fueras acondicionando a tu nueva vida te metían ahí sin preguntar” explica Ramón, dirigente de un partido trotskista por aquella época y hoy profesor de historia económica en la universidad; “en aquel diminuto e inmundo espacio sólo había una letrina y un colchón de alambre. Si uno no acataba las normas podías pasar días enteros ahí dentro, solo, y con el único contacto con el cabo, un preso de confianza, la del funcionario, que te hablaba por la pequeña mirilla de la puerta y te traía la comida”.

Tres de los once presos políticos han querido volver a aquella prisión. La filmación de un documental sobre la presión social y mediática que consiguió liberarles lo ha hecho posible. Isidre, que salió en libertad la tarde del 23 de diciembre de 1976 se convirtió, con la supresión del TOP pocas semanas después, en el último preso político de las islas: “no me arrepiento de nada; no sé si realmente mi lucha clandestina por la libertad y la democracia sirvió de algo o fue algo romántico, pero haría lo mismo hoy si existiera un peligro de involución”. A Isidre, apodado el valenciano, le detuvieron en la calle Savella del casco antiguo de Palma: “dos grises me pararon al doblar la esquina de la Iglesia de Santa Eulalia; tenían informes que me vinculaban con un partido ilegal; de hecho, todos los partidos políticos lo eran; y era cierto, yo era el secretario del Movimiento Comunista de Ses Illes. No opuse ninguna resistencia”. Durante la misma semana habían detenido a Miquel por presentar en su casa de Blanquerna el partido Organización de Izquierda Comunista bajo las siglas OICE (foto 10). No fue la primera vez, ni la última; aquel mismo año visitó los calabazos por distribuir en Inca la publicación Democracia Proletaria durante el Dijous Bó (foto 11). Ya estaba fichado desde que, aún adolescente, le detuvieron por escribir la palabra libertad en un muro de la calle General Riera: “La represión aumentó aquel año, cuando fuimos más perseguidos que nunca, y eso que se supone que la democracia estaba en camino; socialistas y carrillistas nos dieron la espalda. Nosotros no entrábamos en el juego de los pactos; perseguíamos la recuperación, sin matices, de la república derrocada ilegalmente en 1936. Las detenciones indiscriminadas y las torturas continuaban vigentes”.

Ramón, máximo responsable del Partido Obrero Revolucionario Español en Baleares, el conocido como PORE, aceptó sin pestañear la sentencia del TOP que le ordenaba ingresar en prisión sin fianza por hacer pública su actividad: “entrar en la cárcel no fue traumático en mi caso porque no era la primera vez; mi padre me enseñó que lo más importante en la vida es luchar por la dignidad de las personas pobres” pero con el paso de los días “la monotonía, el silencio y la total sumisión a las normas penitenciarias hace que te replantees las cosas. La privación de la libertad más esencial es lo peor que se le puede hacer al ser humano”. Como ver el sol cuando uno quiere, reservado entonces a los escasos momentos de paseo por el patio. “Ocupar tiempo era lo más importante en el día a día en tu celda. Los minutos parecían horas, y los días, semanas” recuerda Miquel mientras pasea por los pasadizos, “igual de fríos” que entonces, buscando la celda desde donde escribió un libro de poemas que se publicó de manera clandestina y sirvió para recaudar fondos en la campaña de amnistía que a nivel estatal la izquierda republicana había iniciado bajo el nombre de Per Nadal, Tots a casa. “Miquel escribía en su celda, se pasaba el día escribiendo…” recuerda Isidre. A pesar de las diferencias ideológicas “aquí dentro compartimos momentos duros y el apoyo mutuo fue fundamental; todos estábamos ahí por lo mismo y para lo mismo y, aunque todos seguíamos dando consignas a los compañeros de fuera, dentro sólo éramos personas que compartían la lucha por unos valores”.

Ramón camina sin prisas por la galería superior sabiendo que reconocerá su celda nada más verla. Una pared de azulejos matados por el polvo le da la pista definitiva para saber que está cerca; recuerda frente a las duchas que “aquel año fue un diciembre muy frío y no había agua caliente ni calefacción; eso sí, si sobornabas al responsable de la enfermería te dejaba duchar con agua caliente una vez por semana” narra con distancia y sin juicio. Miquel, sí: “Convivíamos con asesinos. Pasé miedo. De cualquier cosa hacían un arma blanca. Lo peor eran las noches; largas, tú solo y tus pensamientos”. A Miquel le estremece que continúen ahí los mismos sonidos, y los mismos silencios. Ramón reconoce que “teníamos muy poca relación con los presos comunes. Ellos nos veían diferentes, y más por el hecho de estar ahí de manera, para ellos, voluntaria. Recuerdo que hice amistad con matacuatro, un recluso de larga duración que decían había matado a cuatro personas. Convenía tener amigos así aquí dentro. Por alguna extraña razón él nos respetaba y su presencia nos tranquilizaba frente los demás presos”. Como líderes de partidos democráticos no podían aceptar, para ser libres, pagar una multa o una fianza por un delito que ellos no aceptaban como tal; la expresión y divulgación, de manera pacífica y democrática, de unas ideas políticas. “La libertad no se compra” sentencia Isidre, que sonríe amargamente tras reconocer en un vidrio roto lo que queda de lo que fueron los fríos locutorios donde se permitían los bis a bis : “la vida era ordenada, el mismo orden que te imponen de niño; comienzas el día de la misma manera y a la misma hora. Despertarse, asearse, comer, esperar y dormir. Un día es igual al otro y sólo las visitas rompían la rutina”. Con el paso de los días desvela Isidre que “decidimos comenzar a reivindicar cosas al director de la prisión; libros, un espacio para habilitar una biblioteca, los presos políticos en una misma galería, la luz encendida de la celda hasta altas horas… seguíamos siendo los máximos dirigentes de nuestros respectivos partidos y había que continuar trabajando. También aprovechamos para explicar nuestras reivindicaciones políticas a los demás reclusos y mejorar sus condiciones”. Ramón reconoce que el estatus de presos políticos les permitió una comunicación más fluida con los funcionarios “porque eran unos momentos donde se intuía el inicio de una transición democrática y el funcionario no quería problemas con el que pensaba que, quizás en el futuro, le gobernaría”. Así sucedió meses después tras las primeras elecciones, pero ellos aún no lo sabían.

Miquel sale al patio y se sienta reflexivo en un banco de piedra, el mismo desde donde tantas veces observó, bajo un pedazo de cielo, el inmenso muro que les separaba de una sociedad por la que luchaban: “aquí dentro te llegas a replantear todo, si la lucha vale la pena, si tus familiares y amigos merecen sufrir por tus ideales”. Finalizan el recorrido en el patio desde donde, cada domingo, escuchaban los gritos de ánimo de cientos de compañeros de partido y amigos que, concentrados ante las puertas de la cárcel, esperaban su liberación organizando campañas de solidaridad y presionando mediáticamente. Cae el sol y Miquel, Ramón e Isidre se disponen a recoger su identidad en la garita. Esta vez sí saben que, ahí, no volverán a entrar jamás. Los recuerdos y las emociones se han agolpado por unas horas, y una sola convicción final: “Sí, valió la pena”.

Última Hora (6-III-2011)


Pel desembre de 1976 a la presó de Ciutat hi havia nombrosos presos polítics. Del PORE, una organització marxista de tendència trotsquista que dirigia Ramon Molina (l'actual director del Museu d'Art Contemporani de sa Pobla), hi eren el mateix Ramon Molina, na M. Dolors Montero i en Xavier Serrano. (Miquel López Crespí)


Un míting per l’amnistia (1976)



1976: En la fotografia podem veure una bona part de la direcció dels comunistes de les Illes (OEC) que no havien pactat amb el franquisme reciclat el repartiment de sous i poltrones. Entre els dirigents de l'OEC podem veure Miquel López Crespí, Jaume Obrador, Pere Tries, Carles Maldonado, Mateu Ramis, Francesc Mengod, Antònia Pons, Tomeu Febrer... Hi manquen Mateu Morro, Josep Capó, Antoni Mir i Margalida Chicano, entre molts d'altres membres de la direcció.

Pel desembre de 1976 a la presó de Ciutat hi havia nombrosos presos polítics. Del PORE, una organització marxista de tendència trotsquista que dirigia Ramon Molina (l'actual director del Museu d'Art Contemporani de sa Pobla), hi eren el mateix Ramon Molina, na M. Dolors Montero i en Xavier Serrano. Del MCI hi romania tancat n'Isidre Forteza. De l'OEC hi érem en Josep Capó, en Jaume Obrador i qui signa aquest article. Dels obrers detinguts en la manifestació del 12 de novembre de 1976 hi eren en Pere Ortega, n'Antoni López López i en Manuel Carrillo. A la presó de dones, al costat de M. Dolors Montero també hi havia Mª del Carmen Giménez. Per sort, cada diumenge gernació de companys d'OEC i d'altres organitzacions venien davant la porta d'aquell cau on romaníem tancats a cridar consignes per l'Amnistia. El PTE, PSAN, MCI i OEC organitzaren, al descampat on ara hi ha el parc del Polígon de Llevant (al final de Ricardo Ortega), un míting amb nombrosa participació ciutadana. Hi intervingueren, a favor de la nostra llibertat, en Miquel Tugores (PTE), en Jesús Vives (MCI), en Tomeu Fiol (PSAN) i n'Aina Gomila (per l'OEC). Però la fantasmal i inoperant Assemblea Democràtica no va voler moure un dit en defensa dels presos polítics quan una comissió de l'OEC hi va anar a parlar per a concretar una manifestació conjunta en favor de la llibertat. Afortunadament els companys del PSAN, del PTE i de MCI s'havien avingut a muntar aquell míting solidari. En va fer un bon reportatge (potser uns dels únics treballs en el qual es tractava amb certa simpatia l'esquerra revolucionària no pactista) el diari Última Hora del 15 de desembre de 1976. Deia el diari: "Tomó la palabra en primer lugar el dirigente del Partido del Trabajo, Miguel Tugores quien... dijo que 'con el referéndum el Gobierno pretende afianzar un modo de continuación del franquismo. Serán los mismos perros con diferentes collares'... Insistió [Miquel Tugores] en la necesidad de que los obreros presionen sobre la Asamblea de Mallorca -'organismo muerto a causa de la actitud de los partidos que se llaman obreros y no lo son'-".


Desembre de 1976. L'escriptor Miquel López Crespí s'acomiada de la seva mare i dels companys del partit moments abans d'entrar a la presó de Ciutat per haver estat a l'avanguarda de la llibertat del nostre poble.

En Miquel Tugores sempre -malgrat les nostres diferències polítiques- havia estat un bon amic i ara, participant en aquest acte de solidaritat amb nosaltres, ho demostrava una vegada més. Pollensí, l'havia conegut quan compareixia per la Cooperativa d'Arquitectes progressistes del carrer Estudi General (Neus Garcia Inyesta, Carles Garcia Delgado, Manolo Cabello, Guillem Oliver Suñer...).

El Moviment Comunista de les Illes (MCI) també hi participà activament. Com explicava Última Hora: "A continuación, tomó la palabra Jesús Vivas, del Movimiento Comunista de las islas, iniciando su parlamento 'con una abrazo revolucionario en esta primera aparición pública del MCI'. Vivas habló del significado de la abstención en el referéndum en el sentido de 'que no podemos legalizar un gobierno franquista'. Vivas terminó, entre los gritos de la multitud, reivindicando la libertad para todos los detenidos". Després del MCI hi intervengué en Bartomeu Fiol, del PSAN. La intervenció de la dirigent comunista (OEC) Aina Gomila anà en la línia de lluitar contra la maniobra continuista del règim demanant la dissolució dels cossos repressius de la dictadura i la tornada a casa de tots els detinguts. Posteriorment hi hagué un intent de manifestació pel carrer Ricardo Ortega que va ser dissolt brutalment per la Policia Armada.

Miquel López Crespí

Història alternativa de la transició (la restauració borbònica) (Web Ixent)


El nostre ingrés a la presó (de Jaume Obrador, Josep Capó i de qui signa aquest article) per haver lluitat per la llibertat i la democràcia, la manca de solidaritat demostrada pels famosos i inoperants organismes de l'oposició, va fer evident, pel desembre de 1976, l'intent gens amagat -sobretot per part del PCE i del PSOE- de desfer-se de l'ala esquerra de l'antifeixisme illenc i criminalitzar-nos. (Miquel López Crespí)


Memòria històrica

Celestí Alomar en temps de la transició. Quan l´Assemblea Democràtica de Mallorca no volgué fer res pels presos polítics republicans


El nostre ingrés a la presó (de Jaume Obrador, Josep Capó i de qui signa aquest article) per haver lluitat per la llibertat i la democràcia, la manca de solidaritat demostrada pels famosos i inoperants organismes de l'oposició, va fer evident, pel desembre de 1976, l'intent gens amagat -sobretot per part del PCE i del PSOE- de desfer-se de l'ala esquerra de l'antifeixisme illenc i criminalitzar-nos.



L'esquerra revolucionària era a l'avantguarda de la lluita per la República i el socialisme en el mateix moment què el carrillisme (PCE) pactava amb el franquisme reciclat el repartiment de sous i poltrones. Just en el moment en el qual els oportunistes cobraven els primers sous del nou règim sorgit de la reforma, els comunistes d´OEC eren perseguits i demonitzats. Josep Capó, Miquel López Crespí i Jaume Obrador anaven a la presó just en el moment que els venuts començaven a cobrar els primers sous de la monarquia.

Vist amb la perspectiva històrica que dóna haver passat ja tants d'anys dels fets que narram, és interessant constatar -en la documentació que hem consultat per escriure aquest article- les dèries que determinats sectors oportunistes han tengut sempre contra els esquerrans. Un personatge molt curiós d'aquesta època que analitzam era Celestí Alomar, militant marxista-leninista de l'Organització Comunista d'Espanya (Bandera Roja), després membre del PCE i un dels fundadors més coneguts (juntament amb Antoni Tarabini) del PSI. Més endavant va ser cap de campanya electoral d'Unió Autonomista (1977). El 1982 el trobam fent feina en el CDS i a partir d'aquests contactes va ocupant alts càrrecs de responsabilitat amb tota mena de governs. En temps de la clandestinitat només vaig coincidir una vegada amb ell i n'he parlat d'una forma amistosa en el meu llibre L'Antifranquisme a Mallorca (1950-1970) (vegeu pàgines 64-69). Aquest personatge, l'actual Conseller de Turisme del Govern Balear, i que l'any 1976 era bastant important en la presa de decisions de l'Assemblea Democràtica, escrigué un insolidari article a la revista Cort tot dient que els presos polítics de Ciutat (Xavier Serrano, Pere Ortega, Jaume Obrador Soler, Maria Dolors Montero, Ramon Molina, Antonio López, Maria del Carme Giménez, Isidre Forteza, Manuel Carrillo, Josep Capó i qui signa aquest article) ens arreglàssim amb els "nostres" problemes amb el franquisme (pagar multes, romandre a la presó per idees polítiques). El personatge en qüestió (i molts d'altres que no s'atrevien a posar per escrit les seves opinions) criminalitzava així els antifeixistes republicans mallorquins del Moviment Comunista de les Illes (MCI), de l'OEC i independents. Celestí Alomar deia concretament en el número 780 de Cort (3-10 desembre de 1976, pàg. 4): "Esta semana han ingresado en la prisión provincial los tres miembros de OICE para cumplir el arresto sustitutorio por el incumplimiento del pago de una multa que se les había impuesto a raíz de la presentación de su organización". Un poc més avall l'home intentava justificar la seva crida a no fer res en favor de l'amnistia dels detinguts amb unes estranyes explicacions. "Explicacions" que només amagaven l'evident voluntat de Celestí Alomar i de l'Assemblea de no fer res per nosaltres (i a part de no fer res de collocar-nos, aprofitant l'ocasió, el sambenet de violents). Deia Celestí Alomar en la seva secció "Política" de la revista Cort: "Es evidente que todo demócrata rechaza estas acciones [el fet que el franquisme ens hagués tancat a la presó] represivas contra señores que lo único que hacen es defender unas ideas... Pero lo que no es posible, por lo mismo que decíamos antes, es que todos actuemos y pensemos igual. Los de la OICE tenían previsto con su comportamiento arrancar un movimiento de protesta y una manifestación en la calle, que los mismos de la Asamblea Democrática no aceptaron. Y sencillamente no aceptaron, porque no es conveniente repetir el número del día 12...". Vet aquí la raó de la negativa a la lluita per la llibertat dels presos polítics, a accelerar la lluita antifranquista: "No es conveniente repetir el número del día 12 [de novembre de 1976]". Cal recordar que precisament la manifestació del 12 de novembre a Ciutat va significar un dels punts més àlgids de la lluita per la llibertat i contra la dictadura a les Illes. Per això cal -diu Celestí Alomar- "no repetir el número de día 12".

Vist que aquests "demòcrates" no volien fer res en favor dels presos polítics, un dels nostres militants (Joan Coll Andreu, dirigent del front obrer) es va veure obligat a escriure una carta de protesta a la direcció de Cort. Crec que degut al fet que jo era collaborador habitual i amic de Coco Meneses i d'Antoni Tarabini, no hi hagué gaire problemes en la seva publicació. La resposta a Celestí Alomar sortí publicada en el número 782 de la revista en la secció "Cartas al director". Deia el nostre militant: "Sr. Director del Semanario Cort:

'Me ha dejado sorprendido el comentario que el Sr. Celestí Alomar incluye sobre el ingreso en prisión de los miembros de la OICE, Josep Capó, Jaume Obrador y Miquel López Crespí, en la sección de Política de 'les Illes' de esta semana, en la revista que Ud. dirige.

'En primer lugar, creo que hay que aclarar que lo que el Sr. Celestí Alomar llama el 'número del día 12' fue una negación clara y tajante del derecho de los trabajadores a manifestarse [Joan Coll recorda que la manifestació del 12 de novembre de 1976 fou brutalmenr reprimida per la Policia Armada franquista]. En este sentido, si la 'oposición' renuncia a plantear en la calle, y en todos los lugares que sea preciso, la defensa de los más elementales derechos democráticos, mal avanzaremos hacia esa democracia de la que tanto se habla.

'En segundo lugar, no entiendo la expresión 'mucho más cuando la OICE nunca ha querido participar en la Asamblea y más de una vez la ha criticado". ¿O es, Sr. Celestí Alomar, que la ADM sólo va a luchar por la libertad de los partidos que están en su seno? Si el Sr. Celestí Alomar piensa esto, bien pobre es la comprensión que tiene de la democracia.

'En tercer lugar, si el Sr. Celestí Alomar piensa que "la Asamblea es mucho más partidaria de los pagos de las multas", ¿cómo se explica Sr. Celestí Alomar las siguientes cuestiones?:

' -Que en el Comité de Solidaridad montado al efecto, la mayor parte de los partidos de la ADM brillen por su ausencia.

'- Que partidos económicamente tan 'bien dotados' como los integrantes de la ADM no hayan aportado NADA para sacar de la cárcel a estos luchadores presos.

'-¿Es que piensan que las multas se van a satisfacer haciendo el comunicado de rigor?

'En resumen, Sr. Celestí Alomar, ¿cómo se concreta para la ADM, el 'estar por la Amnistia'.

Joan Coll Andreu".

Evidentment Celestí Alomar mai no va contestar al nostre amic del front obrer i, com era normal, tampoc no es va poder celebrar a Palma la manifestació en favor de la llibertat i per la sortida de la presó de tots els presos polítics! Precisament en uns moments que, arreu de l'Estat, la consigna més important i que mobilitzava més gent en la lluita per la llibertat era... la de l'amnistia!

Miquel López Crespí

Llibres de l´escriptor Miquel López Crespí (Web Ixent)

Història alternativa de la transició (la restauració borbònica) (Web Ixent)

Els comunistes (LCR), la transició i el postfranquisme. Llorenç Buades (Web Ixent)

Memòria cronòlogica de la repressió feixista a Mallorca (Web Ixent)

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