Administrar

Les Illes i la lluita contra els borbons: presons, tortures, interrogatoris...

pobler | 02 Juny, 2014 21:01 | facebook.com

El diari Última Hora d’ahir (6-III-2011) va publicar un extens reportatge de quatre pàgines sobre els darrers presos polítics mallorquins de Franco (Isidre Forteza, Miquel López Crespí, Ramon Molina). El reportatge, amb nombroses fotografies d’aquella època de lluita per la llibertat, la República i el Socialisme, és de Gonzalo Nadal. Cal recordar que Gonzalo Nadal i David Mataró han estat els encarregats d’enregistrar per a IB3TV el documental que explicarà els darrers anys de la dictadura feixista a Mallorca. El documental encara és en fase de preparació. Segurament es podrà veure en un mes o dos. L’article publicat ahir a Última Hora (“Los últimos presos de Franco”) pot permetre al lector una aproximació al significat de la lluita que portàvem endavant els antifeixistes de les Illes. (Miquel López Crespí)



Desembre de 1976. L'escriptor Miquel López Crespí s'acomiada de la seva mare i dels companys del partit moments abans d'entrar a la presó de Ciutat per haver estat a l'avanguarda de la llibertat del nostre poble.

“Yo fui preso político”


Los últimos condenados y encarcelados por ideas políticas en Baleares visitan la vieja prisión de Palma y recuerdan aquellos años de militancia clandestina, lucha antifranquista y represión continua hasta finales de 1976


Texto: Gonzalo Nadal


“Lo teníamos claro; había que luchar por la libertad y la democracia costase lo que costase”. Miquel lo dice frente a las puertas de la vieja prisión de Palma. “los amigos y todos los compañeros del partido nos acompañaron hasta la misma puerta; entramos en la cárcel con el puño en alto y cantando La Internacional”. Treinta y cuatro años después recuerda perfectamente aquel día. El traslado de los presos al nuevo centro penitenciario de Palma dejó tal fue la cárcel de la carretera de Sóller, testigo muda de desesperaciones anónimas y fracasos del sistema. Aún hoy permanecen en sus celdas objetos personales de los últimos internos, restos de comida mohosa sobre los catres, mantas húmedas, revistas, calcetines, notas y leyendas en barrotes y paredes. Nadie se preocupó de dar un uso a la vieja cárcel, ni siquiera se molestaron en limpiarla como si se hubiera desalojado con prisas, de repente, y para siempre. De los cajones de la enfermería asoman gasas, jeringuillas y pastillas. “Está tal cual… exactamente igual”; estremece la mirada perdida al decirlo del que es hoy uno de los escritores vivos más prolíficos y premiados en lengua catalana.

Últimos meses del franquismo. El dictador español había muerto un año antes pero durante las navidades de 1976 aún permanecían presos políticos en la cárceles de Baleares por delitos diversos como vender publicaciones comunistas, presentar partidos políticos u organizar mítines clandestinos, actos todos ellos juzgados sumariamente por el Tribunal de Orden Público, últimos coletazos de la institución judicial franquista que perseguía, entre otros delitos, la libre expresión de pensamientos contrarios o críticos con los ideales del Movimiento. La transición a la democracia se estaba pactando en Madrid; Adolfo Suárez había sustituido a Arias Navarro al frente del gobierno y mantenía habituales contactos con los líderes políticos de la Izquierda, algunos de ellos exiliados o clandestinos; Felipe González, Alfonso Guerra, Santiago Carrillo, Marcelino Camacho… en esos encuentros se gestaban los acuerdos con los ex ministros de Franco que permitieron la aprobación parlamentaria de la Ley de la Reforma Política refrendada por el pueblo español el 15 de diciembre. El camino hacia la democracia, aunque lento, era inevitable. Los socialistas, sindicalistas y comunistas de Carrillo, ilegales pero ya no clandestinos, comenzaban a mostrarse públicamente en mítines disfrazados de manifestaciones o actos culturales. Pero la izquierda obrera y republicana, aquella que no aceptaba una transición pactada con los franquistas bajo el auspicio de un rey que juró los principios del Movimiento, continuó proscrita y perseguida. Cuando nueve de cada diez españoles votaron a favor de aquellas normas pactadas el diario Ultima Hora tituló en portada ‘Aires de Libertad’ el sentimiento colectivo caminaba hacia una dirección; Pero en las celdas de la cárcel de Palma permanecían, aún, once presos políticos, la mayoría encerrados por pertenecer a partidos de la izquierda obrera, pero también sindicalistas y trabajadores de la hostelería detenidos en la manifestación del 12 de noviembre reprimida salvajemente por la policía franquista en la Plaza de España: “los grises nos dieron por todas partes” recuerda Isidre, que hoy continua militando como dirigente político.

Miquel revive aquellos primeros momentos como otro recluso cualquiera: “Lo primero que me hicieron nada más entrar fue desposeerme de todo objeto personal, desnudarme y mirarme en todos los agujeros de mi cuerpo para luego meterte durante cuarenta y ocho horas en una celda de castigo”, que así era como conocían los internos a las oficiales ‘celdas de observación’. “Para que te fueras acondicionando a tu nueva vida te metían ahí sin preguntar” explica Ramón, dirigente de un partido trotskista por aquella época y hoy profesor de historia económica en la universidad; “en aquel diminuto e inmundo espacio sólo había una letrina y un colchón de alambre. Si uno no acataba las normas podías pasar días enteros ahí dentro, solo, y con el único contacto con el cabo, un preso de confianza, la del funcionario, que te hablaba por la pequeña mirilla de la puerta y te traía la comida”.

Tres de los once presos políticos han querido volver a aquella prisión. La filmación de un documental sobre la presión social y mediática que consiguió liberarles lo ha hecho posible. Isidre, que salió en libertad la tarde del 23 de diciembre de 1976 se convirtió, con la supresión del TOP pocas semanas después, en el último preso político de las islas: “no me arrepiento de nada; no sé si realmente mi lucha clandestina por la libertad y la democracia sirvió de algo o fue algo romántico, pero haría lo mismo hoy si existiera un peligro de involución”. A Isidre, apodado el valenciano, le detuvieron en la calle Savella del casco antiguo de Palma: “dos grises me pararon al doblar la esquina de la Iglesia de Santa Eulalia; tenían informes que me vinculaban con un partido ilegal; de hecho, todos los partidos políticos lo eran; y era cierto, yo era el secretario del Movimiento Comunista de Ses Illes. No opuse ninguna resistencia”. Durante la misma semana habían detenido a Miquel por presentar en su casa de Blanquerna el partido Organización de Izquierda Comunista bajo las siglas OICE (foto 10). No fue la primera vez, ni la última; aquel mismo año visitó los calabazos por distribuir en Inca la publicación Democracia Proletaria durante el Dijous Bó (foto 11). Ya estaba fichado desde que, aún adolescente, le detuvieron por escribir la palabra libertad en un muro de la calle General Riera: “La represión aumentó aquel año, cuando fuimos más perseguidos que nunca, y eso que se supone que la democracia estaba en camino; socialistas y carrillistas nos dieron la espalda. Nosotros no entrábamos en el juego de los pactos; perseguíamos la recuperación, sin matices, de la república derrocada ilegalmente en 1936. Las detenciones indiscriminadas y las torturas continuaban vigentes”.

Ramón, máximo responsable del Partido Obrero Revolucionario Español en Baleares, el conocido como PORE, aceptó sin pestañear la sentencia del TOP que le ordenaba ingresar en prisión sin fianza por hacer pública su actividad: “entrar en la cárcel no fue traumático en mi caso porque no era la primera vez; mi padre me enseñó que lo más importante en la vida es luchar por la dignidad de las personas pobres” pero con el paso de los días “la monotonía, el silencio y la total sumisión a las normas penitenciarias hace que te replantees las cosas. La privación de la libertad más esencial es lo peor que se le puede hacer al ser humano”. Como ver el sol cuando uno quiere, reservado entonces a los escasos momentos de paseo por el patio. “Ocupar tiempo era lo más importante en el día a día en tu celda. Los minutos parecían horas, y los días, semanas” recuerda Miquel mientras pasea por los pasadizos, “igual de fríos” que entonces, buscando la celda desde donde escribió un libro de poemas que se publicó de manera clandestina y sirvió para recaudar fondos en la campaña de amnistía que a nivel estatal la izquierda republicana había iniciado bajo el nombre de Per Nadal, Tots a casa. “Miquel escribía en su celda, se pasaba el día escribiendo…” recuerda Isidre. A pesar de las diferencias ideológicas “aquí dentro compartimos momentos duros y el apoyo mutuo fue fundamental; todos estábamos ahí por lo mismo y para lo mismo y, aunque todos seguíamos dando consignas a los compañeros de fuera, dentro sólo éramos personas que compartían la lucha por unos valores”.

Ramón camina sin prisas por la galería superior sabiendo que reconocerá su celda nada más verla. Una pared de azulejos matados por el polvo le da la pista definitiva para saber que está cerca; recuerda frente a las duchas que “aquel año fue un diciembre muy frío y no había agua caliente ni calefacción; eso sí, si sobornabas al responsable de la enfermería te dejaba duchar con agua caliente una vez por semana” narra con distancia y sin juicio. Miquel, sí: “Convivíamos con asesinos. Pasé miedo. De cualquier cosa hacían un arma blanca. Lo peor eran las noches; largas, tú solo y tus pensamientos”. A Miquel le estremece que continúen ahí los mismos sonidos, y los mismos silencios. Ramón reconoce que “teníamos muy poca relación con los presos comunes. Ellos nos veían diferentes, y más por el hecho de estar ahí de manera, para ellos, voluntaria. Recuerdo que hice amistad con matacuatro, un recluso de larga duración que decían había matado a cuatro personas. Convenía tener amigos así aquí dentro. Por alguna extraña razón él nos respetaba y su presencia nos tranquilizaba frente los demás presos”. Como líderes de partidos democráticos no podían aceptar, para ser libres, pagar una multa o una fianza por un delito que ellos no aceptaban como tal; la expresión y divulgación, de manera pacífica y democrática, de unas ideas políticas. “La libertad no se compra” sentencia Isidre, que sonríe amargamente tras reconocer en un vidrio roto lo que queda de lo que fueron los fríos locutorios donde se permitían los bis a bis : “la vida era ordenada, el mismo orden que te imponen de niño; comienzas el día de la misma manera y a la misma hora. Despertarse, asearse, comer, esperar y dormir. Un día es igual al otro y sólo las visitas rompían la rutina”. Con el paso de los días desvela Isidre que “decidimos comenzar a reivindicar cosas al director de la prisión; libros, un espacio para habilitar una biblioteca, los presos políticos en una misma galería, la luz encendida de la celda hasta altas horas… seguíamos siendo los máximos dirigentes de nuestros respectivos partidos y había que continuar trabajando. También aprovechamos para explicar nuestras reivindicaciones políticas a los demás reclusos y mejorar sus condiciones”. Ramón reconoce que el estatus de presos políticos les permitió una comunicación más fluida con los funcionarios “porque eran unos momentos donde se intuía el inicio de una transición democrática y el funcionario no quería problemas con el que pensaba que, quizás en el futuro, le gobernaría”. Así sucedió meses después tras las primeras elecciones, pero ellos aún no lo sabían.

Miquel sale al patio y se sienta reflexivo en un banco de piedra, el mismo desde donde tantas veces observó, bajo un pedazo de cielo, el inmenso muro que les separaba de una sociedad por la que luchaban: “aquí dentro te llegas a replantear todo, si la lucha vale la pena, si tus familiares y amigos merecen sufrir por tus ideales”. Finalizan el recorrido en el patio desde donde, cada domingo, escuchaban los gritos de ánimo de cientos de compañeros de partido y amigos que, concentrados ante las puertas de la cárcel, esperaban su liberación organizando campañas de solidaridad y presionando mediáticamente. Cae el sol y Miquel, Ramón e Isidre se disponen a recoger su identidad en la garita. Esta vez sí saben que, ahí, no volverán a entrar jamás. Los recuerdos y las emociones se han agolpado por unas horas, y una sola convicción final: “Sí, valió la pena”.

Última Hora (6-III-2011)


Pel desembre de 1976 a la presó de Ciutat hi havia nombrosos presos polítics. Del PORE, una organització marxista de tendència trotsquista que dirigia Ramon Molina (l'actual director del Museu d'Art Contemporani de sa Pobla), hi eren el mateix Ramon Molina, na M. Dolors Montero i en Xavier Serrano. (Miquel López Crespí)


Un míting per l’amnistia (1976)



1976: En la fotografia podem veure una bona part de la direcció dels comunistes de les Illes (OEC) que no havien pactat amb el franquisme reciclat el repartiment de sous i poltrones. Entre els dirigents de l'OEC podem veure Miquel López Crespí, Jaume Obrador, Pere Tries, Carles Maldonado, Mateu Ramis, Francesc Mengod, Antònia Pons, Tomeu Febrer... Hi manquen Mateu Morro, Josep Capó, Antoni Mir i Margalida Chicano, entre molts d'altres membres de la direcció.

Pel desembre de 1976 a la presó de Ciutat hi havia nombrosos presos polítics. Del PORE, una organització marxista de tendència trotsquista que dirigia Ramon Molina (l'actual director del Museu d'Art Contemporani de sa Pobla), hi eren el mateix Ramon Molina, na M. Dolors Montero i en Xavier Serrano. Del MCI hi romania tancat n'Isidre Forteza. De l'OEC hi érem en Josep Capó, en Jaume Obrador i qui signa aquest article. Dels obrers detinguts en la manifestació del 12 de novembre de 1976 hi eren en Pere Ortega, n'Antoni López López i en Manuel Carrillo. A la presó de dones, al costat de M. Dolors Montero també hi havia Mª del Carmen Giménez. Per sort, cada diumenge gernació de companys d'OEC i d'altres organitzacions venien davant la porta d'aquell cau on romaníem tancats a cridar consignes per l'Amnistia. El PTE, PSAN, MCI i OEC organitzaren, al descampat on ara hi ha el parc del Polígon de Llevant (al final de Ricardo Ortega), un míting amb nombrosa participació ciutadana. Hi intervingueren, a favor de la nostra llibertat, en Miquel Tugores (PTE), en Jesús Vives (MCI), en Tomeu Fiol (PSAN) i n'Aina Gomila (per l'OEC). Però la fantasmal i inoperant Assemblea Democràtica no va voler moure un dit en defensa dels presos polítics quan una comissió de l'OEC hi va anar a parlar per a concretar una manifestació conjunta en favor de la llibertat. Afortunadament els companys del PSAN, del PTE i de MCI s'havien avingut a muntar aquell míting solidari. En va fer un bon reportatge (potser uns dels únics treballs en el qual es tractava amb certa simpatia l'esquerra revolucionària no pactista) el diari Última Hora del 15 de desembre de 1976. Deia el diari: "Tomó la palabra en primer lugar el dirigente del Partido del Trabajo, Miguel Tugores quien... dijo que 'con el referéndum el Gobierno pretende afianzar un modo de continuación del franquismo. Serán los mismos perros con diferentes collares'... Insistió [Miquel Tugores] en la necesidad de que los obreros presionen sobre la Asamblea de Mallorca -'organismo muerto a causa de la actitud de los partidos que se llaman obreros y no lo son'-".


Desembre de 1976. L'escriptor Miquel López Crespí s'acomiada de la seva mare i dels companys del partit moments abans d'entrar a la presó de Ciutat per haver estat a l'avanguarda de la llibertat del nostre poble.

En Miquel Tugores sempre -malgrat les nostres diferències polítiques- havia estat un bon amic i ara, participant en aquest acte de solidaritat amb nosaltres, ho demostrava una vegada més. Pollensí, l'havia conegut quan compareixia per la Cooperativa d'Arquitectes progressistes del carrer Estudi General (Neus Garcia Inyesta, Carles Garcia Delgado, Manolo Cabello, Guillem Oliver Suñer...).

El Moviment Comunista de les Illes (MCI) també hi participà activament. Com explicava Última Hora: "A continuación, tomó la palabra Jesús Vivas, del Movimiento Comunista de las islas, iniciando su parlamento 'con una abrazo revolucionario en esta primera aparición pública del MCI'. Vivas habló del significado de la abstención en el referéndum en el sentido de 'que no podemos legalizar un gobierno franquista'. Vivas terminó, entre los gritos de la multitud, reivindicando la libertad para todos los detenidos". Després del MCI hi intervengué en Bartomeu Fiol, del PSAN. La intervenció de la dirigent comunista (OEC) Aina Gomila anà en la línia de lluitar contra la maniobra continuista del règim demanant la dissolució dels cossos repressius de la dictadura i la tornada a casa de tots els detinguts. Posteriorment hi hagué un intent de manifestació pel carrer Ricardo Ortega que va ser dissolt brutalment per la Policia Armada.

Miquel López Crespí

Història alternativa de la transició (la restauració borbònica) (Web Ixent)


El nostre ingrés a la presó (de Jaume Obrador, Josep Capó i de qui signa aquest article) per haver lluitat per la llibertat i la democràcia, la manca de solidaritat demostrada pels famosos i inoperants organismes de l'oposició, va fer evident, pel desembre de 1976, l'intent gens amagat -sobretot per part del PCE i del PSOE- de desfer-se de l'ala esquerra de l'antifeixisme illenc i criminalitzar-nos. (Miquel López Crespí)


Memòria històrica

Celestí Alomar en temps de la transició. Quan l´Assemblea Democràtica de Mallorca no volgué fer res pels presos polítics republicans


El nostre ingrés a la presó (de Jaume Obrador, Josep Capó i de qui signa aquest article) per haver lluitat per la llibertat i la democràcia, la manca de solidaritat demostrada pels famosos i inoperants organismes de l'oposició, va fer evident, pel desembre de 1976, l'intent gens amagat -sobretot per part del PCE i del PSOE- de desfer-se de l'ala esquerra de l'antifeixisme illenc i criminalitzar-nos.



L'esquerra revolucionària era a l'avantguarda de la lluita per la República i el socialisme en el mateix moment què el carrillisme (PCE) pactava amb el franquisme reciclat el repartiment de sous i poltrones. Just en el moment en el qual els oportunistes cobraven els primers sous del nou règim sorgit de la reforma, els comunistes d´OEC eren perseguits i demonitzats. Josep Capó, Miquel López Crespí i Jaume Obrador anaven a la presó just en el moment que els venuts començaven a cobrar els primers sous de la monarquia.

Vist amb la perspectiva històrica que dóna haver passat ja tants d'anys dels fets que narram, és interessant constatar -en la documentació que hem consultat per escriure aquest article- les dèries que determinats sectors oportunistes han tengut sempre contra els esquerrans. Un personatge molt curiós d'aquesta època que analitzam era Celestí Alomar, militant marxista-leninista de l'Organització Comunista d'Espanya (Bandera Roja), després membre del PCE i un dels fundadors més coneguts (juntament amb Antoni Tarabini) del PSI. Més endavant va ser cap de campanya electoral d'Unió Autonomista (1977). El 1982 el trobam fent feina en el CDS i a partir d'aquests contactes va ocupant alts càrrecs de responsabilitat amb tota mena de governs. En temps de la clandestinitat només vaig coincidir una vegada amb ell i n'he parlat d'una forma amistosa en el meu llibre L'Antifranquisme a Mallorca (1950-1970) (vegeu pàgines 64-69). Aquest personatge, l'actual Conseller de Turisme del Govern Balear, i que l'any 1976 era bastant important en la presa de decisions de l'Assemblea Democràtica, escrigué un insolidari article a la revista Cort tot dient que els presos polítics de Ciutat (Xavier Serrano, Pere Ortega, Jaume Obrador Soler, Maria Dolors Montero, Ramon Molina, Antonio López, Maria del Carme Giménez, Isidre Forteza, Manuel Carrillo, Josep Capó i qui signa aquest article) ens arreglàssim amb els "nostres" problemes amb el franquisme (pagar multes, romandre a la presó per idees polítiques). El personatge en qüestió (i molts d'altres que no s'atrevien a posar per escrit les seves opinions) criminalitzava així els antifeixistes republicans mallorquins del Moviment Comunista de les Illes (MCI), de l'OEC i independents. Celestí Alomar deia concretament en el número 780 de Cort (3-10 desembre de 1976, pàg. 4): "Esta semana han ingresado en la prisión provincial los tres miembros de OICE para cumplir el arresto sustitutorio por el incumplimiento del pago de una multa que se les había impuesto a raíz de la presentación de su organización". Un poc més avall l'home intentava justificar la seva crida a no fer res en favor de l'amnistia dels detinguts amb unes estranyes explicacions. "Explicacions" que només amagaven l'evident voluntat de Celestí Alomar i de l'Assemblea de no fer res per nosaltres (i a part de no fer res de collocar-nos, aprofitant l'ocasió, el sambenet de violents). Deia Celestí Alomar en la seva secció "Política" de la revista Cort: "Es evidente que todo demócrata rechaza estas acciones [el fet que el franquisme ens hagués tancat a la presó] represivas contra señores que lo único que hacen es defender unas ideas... Pero lo que no es posible, por lo mismo que decíamos antes, es que todos actuemos y pensemos igual. Los de la OICE tenían previsto con su comportamiento arrancar un movimiento de protesta y una manifestación en la calle, que los mismos de la Asamblea Democrática no aceptaron. Y sencillamente no aceptaron, porque no es conveniente repetir el número del día 12...". Vet aquí la raó de la negativa a la lluita per la llibertat dels presos polítics, a accelerar la lluita antifranquista: "No es conveniente repetir el número del día 12 [de novembre de 1976]". Cal recordar que precisament la manifestació del 12 de novembre a Ciutat va significar un dels punts més àlgids de la lluita per la llibertat i contra la dictadura a les Illes. Per això cal -diu Celestí Alomar- "no repetir el número de día 12".

Vist que aquests "demòcrates" no volien fer res en favor dels presos polítics, un dels nostres militants (Joan Coll Andreu, dirigent del front obrer) es va veure obligat a escriure una carta de protesta a la direcció de Cort. Crec que degut al fet que jo era collaborador habitual i amic de Coco Meneses i d'Antoni Tarabini, no hi hagué gaire problemes en la seva publicació. La resposta a Celestí Alomar sortí publicada en el número 782 de la revista en la secció "Cartas al director". Deia el nostre militant: "Sr. Director del Semanario Cort:

'Me ha dejado sorprendido el comentario que el Sr. Celestí Alomar incluye sobre el ingreso en prisión de los miembros de la OICE, Josep Capó, Jaume Obrador y Miquel López Crespí, en la sección de Política de 'les Illes' de esta semana, en la revista que Ud. dirige.

'En primer lugar, creo que hay que aclarar que lo que el Sr. Celestí Alomar llama el 'número del día 12' fue una negación clara y tajante del derecho de los trabajadores a manifestarse [Joan Coll recorda que la manifestació del 12 de novembre de 1976 fou brutalmenr reprimida per la Policia Armada franquista]. En este sentido, si la 'oposición' renuncia a plantear en la calle, y en todos los lugares que sea preciso, la defensa de los más elementales derechos democráticos, mal avanzaremos hacia esa democracia de la que tanto se habla.

'En segundo lugar, no entiendo la expresión 'mucho más cuando la OICE nunca ha querido participar en la Asamblea y más de una vez la ha criticado". ¿O es, Sr. Celestí Alomar, que la ADM sólo va a luchar por la libertad de los partidos que están en su seno? Si el Sr. Celestí Alomar piensa esto, bien pobre es la comprensión que tiene de la democracia.

'En tercer lugar, si el Sr. Celestí Alomar piensa que "la Asamblea es mucho más partidaria de los pagos de las multas", ¿cómo se explica Sr. Celestí Alomar las siguientes cuestiones?:

' -Que en el Comité de Solidaridad montado al efecto, la mayor parte de los partidos de la ADM brillen por su ausencia.

'- Que partidos económicamente tan 'bien dotados' como los integrantes de la ADM no hayan aportado NADA para sacar de la cárcel a estos luchadores presos.

'-¿Es que piensan que las multas se van a satisfacer haciendo el comunicado de rigor?

'En resumen, Sr. Celestí Alomar, ¿cómo se concreta para la ADM, el 'estar por la Amnistia'.

Joan Coll Andreu".

Evidentment Celestí Alomar mai no va contestar al nostre amic del front obrer i, com era normal, tampoc no es va poder celebrar a Palma la manifestació en favor de la llibertat i per la sortida de la presó de tots els presos polítics! Precisament en uns moments que, arreu de l'Estat, la consigna més important i que mobilitzava més gent en la lluita per la llibertat era... la de l'amnistia!

Miquel López Crespí

Llibres de l´escriptor Miquel López Crespí (Web Ixent)

Història alternativa de la transició (la restauració borbònica) (Web Ixent)

Els comunistes (LCR), la transició i el postfranquisme. Llorenç Buades (Web Ixent)

Memòria cronòlogica de la repressió feixista a Mallorca (Web Ixent)

La Fira del Llibre i la novel·la històrica: Caterina Tarongí (Lleonard Muntaner Editor)

pobler | 02 Juny, 2014 09:17 | facebook.com

A la seva darrera novel·la: CATERINA TARONGÍ, López Crespí intenta i aconsegueix transmetre als lectors les maldats del feixisme i d’altres formes de totalitarisme que hem patit en aquest país, encara que ell centri l’escenari de l’obra a ses illes. Sí, a partir de les seves lletres aconsegueix fer real l’ambient que es vivia en les dates prèvies al cop d’estat feixista esdevingut a partir de la sublevació militar del disset de juliol de mil nou-cents trenta-sis, el drama viscut per moltes famílies que patiren les maldats protagonitzades pels contraris a les llibertats i, a més, relaciona de forma magistral els crims organitzats contra els partidaris de la República amb les persecucions contra els jueus illencs del final del segle disset.


CATERINA TARONGÍ, d’en Miquel López Crespí


Per Josep Gironès Descarrega, escriptor i investigador


El poblenc Miquel López Crespí escriu molt bé, però no és d’ara. El seu currículum literari és ple d’obres poètiques, memòries, articles i novel·les d’un alt nivell, algunes de les quals han estat reconegudes amb premis. Les lletres d’en Miquel són entenedors, just perquè empra un estil assequible a la majoria de lectors i, alhora, tenen un contingut que només resulta possible bastir a partir de coneixements profunds i amplis de la realitat i de la història.

A la seva darrera novel·la: CATERINA TARONGÍ, López Crespí intenta i aconsegueix transmetre als lectors les maldats del feixisme i d’altres formes de totalitarisme que hem patit en aquest país, encara que ell centri l’escenari de l’obra a ses illes. Sí, a partir de les seves lletres aconsegueix fer real l’ambient que es vivia en les dates prèvies al cop d’estat feixista esdevingut a partir de la sublevació militar del disset de juliol de mil nou-cents trenta-sis, el drama viscut per moltes famílies que patiren les maldats protagonitzades pels contraris a les llibertats i, a més, relaciona de forma magistral els crims organitzats contra els partidaris de la República amb les persecucions contra els jueus illencs del final del segle disset.

Fins fa relativament pocs anys, la història s’explicava a partir del creacionisme religiós, una forma d’entendre l’ensenyament explicada pels partidaris d’una Església gairebé sempre aliada amb els poderosos. Al llarg de molt temps, els llibres reflectien els annals dels reis, emperadors, militars i governants que, amb la raó del seu costat o sense, dictaven la versió dels fets que els era més favorable. Durant els anys de plom que ocupà la dictadura franquista, les cròniques partien del “Imperio español” posat sota protecció divina, ben custodiat per militars i religiosos que, en nom de Déu i de la Pàtria, actuaven una vegada i una altra contra el poble al qual havien de servir. Per sort, amb l’esdeveniment de la democràcia aparegueren versions científiques de la nostra història, bastides a partir d’estudis seriosos contrastats a dintre i a fora del país.

La història que forma part de la novel·la d’en Miquel López Crespí s’explica a partir de l’autèntica realitat del món, en el qual un reduït grup de persones ha aconseguit viure molt bé a costelles de la resta de persones, que malviuen després d’haver de treballar molt i en mig de penalitats. En aquest apartat, Miquel critica sense embuts una Església que, ben allunyada dels postulats de Crist, fa anys que combat la cultura, per tal de mantenir els seus privilegis i els dels grups que li fan costat, una Església que al llarg dels temps ha protagonitzat pàgines de maldat: la Inquisició, la expulsió de presumptes heretges, moriscs i jueus, l’anorreament d’intel·lectuals o la promoció del feixisme, que els haurien de fer vergonya.

A CATERINA TARONGÍ, l’autor s’esforça en demanar que la llibertat i la cultura arribin a tots els sectors socials, ja que només serà des del coneixement que la societat podrà esdevenir en plenitud.

Si hagués de destacar alguna cosa de la novel·la, aquesta seria que els fets s’expliquen des del darrer graó, a partir de les persones, les famílies i els grups que patiren de forma ben directa les malvestats feixistes, amb un seguit de detalls que fan viure les escenes com si estiguessin succeint.

El llibre ajuda a conèixer el nostre passat més obscur, uns crims que ni amb l’esdeveniment de la democràcia van ser jutjats, en un afront més dels autors intel·lectuals del cop d’estat i dels seus sequaços cap a les víctimes.

Si un missatge he estret d’aquesta gran obra és que la maldat es repeteix com si fos idiota. Per això, ens caldrà sempre estar atents a veure com actua el conglomerat de interessos que, en nom de Deu i de la Pàtria, sempre estan a punt de robar-nos les llibertats, de la mateixa forma que ens escuren les butxaques.

Enhorabona!, Miquel, per aquesta sucosa CATERINA TARONGÍ, i també moltes felicitats a tots aquells que llegeixin una obra que els omplirà de satisfacció i de coneixements.

Josep Gironès Descarrega

Octubre de 2013


Miquel López Crespí ha volgut en aquesta novel·la, escrita amb el to dramàtic i la intensitat que li són característiques, fer un paral·lelisme simbòlic entre la situació dels xuetes a les darreries del segle xvii, quan foren descoberts, jutjats i executats; i la persecució, caça i assassinat dels republicans, lliberals i comunistes, represaliats durant l’Alzamiento Nacional. (Rosa Planas)


ELS XUETES I LA GUERRA CIVIL


Per Rosa Planas, escriptora


El tema de la posició dels xuetes durant el conflicte ha estat analitzat en llibres d’història i en articles que han aparegut en diferents mitjans, però poques vegades s’ha traslladat al context literari, tret d’algunes excepcions com la novel·la d’Antoni Serra, Carrer de l’Argenteria núm.36. Per aquest i altres motius, cal parar esment a la darrera obra de Miquel López Crespí: Caterina Tarongí (Lleonard Muntaner Editor, 2013).

Els xuetes, com a col·lectiu, no es decantaren de manera ostentosa vers cap de les dues posicions enfrontades, intentaren mantenir-se “neutrals” si és que aquesta paraula pot definir l’intent de passar desapercebuts en una guerra amb proporcions de crueltat fora del comú. Si més no, alguns dels xuetes que optaren de manera pública, ho feren a favor del Movimiento Nacional, com és el cas de Gabriel Cortès i Cortès, militant de la CEDA i després de Falange, autor d’una història dels jueus de Mallorca, que patí en carn pròpia el terror de veure’s probablement inclòs en les llistes sol·licitades per l’Alemanya de Hitler amb la intenció de deportar els xuetes. Els xuetes, com tants d’altres col·lectius mallorquins, eren en sa majoria gent devota i conservadora, el que en aquelles èpoques anomenaven “d’ordre”, i s’esgarrifaven només de sentir les propostes del Front Popular o en conèixer els excessos dels militants de la FAI.

Miquel López Crespí ha volgut en aquesta novel·la, escrita amb el to dramàtic i la intensitat que li són característiques, fer un paral·lelisme simbòlic entre la situació dels xuetes a les darreries del segle xvii, quan foren descoberts, jutjats i executats; i la persecució, caça i assassinat dels republicans, lliberals i comunistes, represaliats durant l’Alzamiento Nacional. Caterina Tarongí, heroïna d’aquet relat, és la reencarnació de l’única dona cremada de viu en viu en els actes de fe de 1691. Germana de Rafel Tarongí, es distingí pel seu valor i per la seva enteresa a l’hora d’enfrontar-se amb la mort. Seves són les paraules de coratge que, adreçades al seu germà, passaren més tard al llenguatge popular de Mallorca com a signe de resistència: Falet no et dons! L’obra de Crespí recrea amb la seva habitual mestria els ambients prebèl·lics de la Mallorca rural, sacsejada per la divisió, i enlluernada pels vents de canvi que arriben de la Península en forma de visites esporàdiques, com la de Frederica Montseny. Crespí s’esplaia en les idees que romanien en l’ideari dels grups d’esquerra, i s’encarrega de situar la vella lluita xueta pels drets civils dintre de l’encaix d’una ancestral resistència contra el poder oligàrquic i els seus abusos. Mallorca, escenari de la violència de la guerra civil, esdevé paradigma de la intensitat d’un conflicte la profunditat del qual amaga les seves arrels en la història dels derrotats d’altres guerres. Amb paraules profètiques, Caterina Tarongí es refereix al futur que vindrà després: “Els temps que vénen seran durs. Hem d’aconseguir que mai no ens facin malbé l’esperança, que ens matin l’esperit.” La lluita, en opinió de l’heroïna, esdevé llavors el signe d’identitat d’un grup, la seva ideologia. (Diari Última Hora, 1-X-2013)


La periodista i escriptora Margalida Capellà digué, a Can Alvover, el dia de la presentació de la novel·la Caterina Tarongí: “Miquel López Crespí és el fruit d´una bella història. Son pare, Paulino López, anarquista, natural de Conca, arribà a Mallorca acabada la guerra, amb el Batallón de Trabajadores número 153, per a complir condemna en el camp de treball d´Alcúdia. Paulino López va tenir la sort de saber pintar. Els oficials li encarregaven, ara una badia, ara una natura morta, ara un ram de flors; i aquest fet l´alliberà de picar molta pedra. Un dia, na Francesca Crespí, una al·lota de sa Pobla, d´una família benestant i de dretes, acompanyà son pare fins a la platja d´Alcúdia per tal de recollir algues i allà va conèixer Paulino López que, casualment, hi pintava una marina. L´any 1942 es casaren i, el 1946, va néixer qui seria l´escriptor mallorquí més prolífic i premiat de la seva generació: Miquel López Crespí. Fill d´un perdedor, per tant, la guerra civil ha esdevingut un fet transcendental en la seva vida i en la seva literatura. L´any 1997 va publicar la primera novel·la sobre la guerra civil, titulada Estiu de foc (Columna Edicions), en record d´aquells mesos del 36 que ompliren Mallorca de sang i de dol. Tot seguit, Núria i la glòria dels vençuts (Pagès Editors), publicada l´any 2000, i moltes altres que no crec necessari anomenar en aquests moments. Set o vuit novel·les sobre la guerra civil i una infinitat de narracions (una de les quals, L´illa en calma ja data de 1984), on d´una forma més o menys punyent tracta la repressió del 36. En el llibre Aspectes de la Guerra Civil a les Illes Balears, de Josep Massot i Muntaner, hi consta que Miquel López Crespí “descriu la repressió mallorquina amb un vigor i una passió que fan pensar en Els grans cementiris sota la Lluna de Bernanos”.


LES DONES REPUBLICANES I LA NOVEL·LA HISTÒRICA: CATERINA TARONGÍ (LLEONARD MUNTANER EDITOR) (I)


Per Cecili Buele, exconseller de Cultura del Consell Insular de Mallorca


La periodista i escriptora Margalida digué, a Can Alvover, el dia de la presentació de la novel·la Caterina Tarongí: “Miquel López Crespí és el fruit d´una bella història. Son pare, Paulino López, anarquista, natural de Conca, arribà a Mallorca acabada la guerra, amb el Batallón de Trabajadores número 153, per a complir condemna en el camp de treball d´Alcúdia. Paulino López va tenir la sort de saber pintar. Els oficials li encarregaven, ara una badia, ara una natura morta, ara un ram de flors; i aquest fet l´alliberà de picar molta pedra. Un dia, na Francesca Crespí, una al·lota de sa Pobla, d´una família benestant i de dretes, acompanyà son pare fins a la platja d´Alcúdia per tal de recollir algues i allà va conèixer Paulino López que, casualment, hi pintava una marina. L´any 1942 es casaren i, el 1946, va néixer qui seria l´escriptor mallorquí més prolífic i premiat de la seva generació: Miquel López Crespí. Fill d´un perdedor, per tant, la guerra civil ha esdevingut un fet transcendental en la seva vida i en la seva literatura. L´any 1997 va publicar la primera novel·la sobre la guerra civil, titulada Estiu de foc (Columna Edicions), en record d´aquells mesos del 36 que ompliren Mallorca de sang i de dol. Tot seguit, Núria i la glòria dels vençuts (Pagès Editors), publicada l´any 2000, i moltes altres que no crec necessari anomenar en aquests moments. Set o vuit novel·les sobre la guerra civil i una infinitat de narracions (una de les quals, L´illa en calma ja data de 1984), on d´una forma més o menys punyent tracta la repressió del 36. En el llibre Aspectes de la Guerra Civil a les Illes Balears, de Josep Massot i Muntaner, hi consta que Miquel López Crespí “descriu la repressió mallorquina amb un vigor i una passió que fan pensar en Els grans cementiris sota la Lluna de Bernanos”.

`Avui, López Crespí presenta la darrera novel·la, Caterina Tarongí (Lleonard Muntaner Editor), un llibre per a mi molt especial, perquè ha tengut la deferència de dedicar-me´l, a mi i a totes les dones de les Illes que lluitaren i moriren per la República i la Llibertat. Jo, Miquel, t´ho agraesc amb l´ànima, i les meves republicanes també. I vull dir que aquesta passió que destaca Josep Massot en les obres de Miquel López Crespí, en aquesta darrera novel·la es desborda, perquè la protagonista, na Caterina, és dona, és mallorquina, és d´esquerres i és xueta. Ho té tot per a ésser infeliç a l´època que li va tocar viure, no li falta res. De fet, na Caterina de la novel·la fa el nom per la famosa Caterina Tarongí que, juntament amb Rafel Benet Tarongí i Rafel Valls, no claudicà davant el poder de l´Esglèsia Catòlica i morí cremada en el bosc de Bellver, allà on avui hi ha la plaça Gomila. `Trenta mil persones arribant a peu, en carros, en galeres al Fogó dels Jueus instal·lat al bosc de Bellver´, escriu López Crespí.

`Realisme social. O, bé, no. M´explicaré. Segons Miquel López Crespí, l´objectiu de la literatura és reflectir la condició humana. L´autor de l´obra que comentam pensa, i m´ho ha dit més d´una vegada, que novel·les com El camí del Far de Miquel Rayó, El pallasso espanyat de Llorenç Capellà, Morir quan cal de Miquel Àngel Riera, i ara Caterina Tarongí, on el tema central és la guerra i la repressió, no tenen res a veure amb el realisme social tan de moda en els anys cinquanta i seixanta. Ell sempre ha defensat una literatura popular que reforci la consciència col·lectiva. Transcriuré allò que en pensa amb les seves paraules: `No vull escriure per a cap minoria selecta, per a cap grup de privilegiats. Vull arribar al màxim de públic possible, fer tot el necessari per comunicar-li tota la sensació de realitat i humanitat possible. Mai no he fet costat a l´elitisme dels reaccionaris, els seguidors de l´art per l´art, la buidor postmoderna regnant´. “.

Caterina Tarongí, és el títol de la novel·la de Miquel López Crespí, editada a Palma per Lleonard Muntaner. S'acaba d'estampar el 26 de maig de 2013, festa de Sant Felip Neri, dins la col·lecció Aliorna 36. Vet ací un altre llibre de l'escriptor pobler, qui torna a tractar sobre la guerra civil espanyola a Mallorca -i ja en van quants?-.

Amb això, l'escriptor es reitera en l'afany de voler fer veure avui, 77 anys després, la munió de males conseqüències que comporta la victòria militar franquista, de caràcter feixista, el legat de la qual, malauradament, encara perdura vivent entre nosaltres a certs àmbits tenyits de porpra hispànica fanàtica.

També s'hi traspua, emperò, l'anhel inexhaurible de fer arribar a les generacions actuals i a les generacions futures el dinamisme infinit i l'esperança inabastable de tota aquella gent que lluità fermament per un esdevenidor lluminós, ple de vida profundament democràtica.

Ja a primer cop d'ull, es veu ben a les clares que l'autor d'aquesta novel·la, a més d'escriptor excel·lent, és també, des de fa dècades, lector apassionat, d'aquells que es deixen travessar profundament per la presència vigorosa d'obres llegides en l'adolescència i la joventut.

També s'hi veu clarament que certs mestratges literaris i polítics de renom han anat modelant la manera que té l'autor de copsar el fenomen literari avui dia: la presència gegantina de la lluita contra el feixisme, la desfeta republicana, la guerra civil, la revolució social, l'exili català antifeixista, el món democràtic republicà esbucat per la victòria feixista del 39...

D'aquí la importància que l'escriptor dóna, quasi sense proposar-ho, al paper dels llibres, sobretot entre la joventut més agosarada de la vila mallorquina on es desplega la narració. Deu ser a sa Pobla?

Lluny de servir per emboirar l'enteniment dels toixarruts, com xafardegen les beates pobleres de missa i comunió diàries, un llibre esdevé l'eina millor que la joventut pot tenir a les mans per tal d'esdevenir crítica, amb personalitat pròpia, audaç, oberta, enriquida profundament i, sobretot, intensament coneixedora de la realitat, la local i la global.

També hi mantenen el seu paper primordial les escoles, els col·legis, les biblioteques, els ateneus populars, les cooperatives de consum, les societats culturals obreres, els orfeons, l'ensenyament en general.

Instituts i universitats són àmbits tractats com a autèntics temples de la saviesa. S'orienten a aconseguir que la gent visqui millor i obri la ment a la cultura universal, enfrontant-se al paper d'un clergat majoritàriament dedicat a consolidar la ignorància entre la població.

Em sembla que l'autor pretén, amb la publicació d'aquest llibre, i crec que ho aconsegueix amb escreix, reflectir expressament allò que tan expressivament manifesta Joan Fuster, “Tots aquests “temes”, nous, remouen profundament la literatura catalana: la treuen d'unes inèrcies fredes i elegants, o d'altres d'excessivament nostrades, i li injecten un vigor inèdit”.

Com va explicar l´historiador Mateu Morro el dia de la presentació de la novel·la: “Caterina Tarongí, doncs, és un llibre compacte, sòlid i sense escletxes. Escrit en un estil clar i precís. Un llibre trist també, que ens descriu el retaule terrible de la repressió a través d’històries sentides i senzilles, que tots hem senti contar qualque vegada, i que ens mostra la repressió en una dimensió global, de sentit històric: la repressió ancestral de tot allò que surt dels esquemes dels poderosos.

`Miquel López estableix un paral·lelisme entre la vida i persecució dels jueus i la vida i persecució de les persones d’esquerra a Mallorca. La comparança no és absurda perquè els dos moments tenen moltes coses en comú. Són dues realitats completament diferents, és obvi, però que topen amb uns mateixos comportaments dels grups de poder i també, tot s’ha de dir, amb la complicitat, activa o indiferent, de la majoria de la població. Perquè aquest és un fet que no s’ha d’oblidar: la manca de modernització, la manca de democràcia, la destrucció de la identitat nacional del poble de Mallorca, s’ha fet amb el suport actiu dels grups dominants mallorquins i el consentiment de la immensa majoria de la població. Eren molts de mils els que anaren a veure cremar gent a finals del segle XVII i eren molts el que desfilaven i anaven a les misses d’acció de gràcies a cada èxit de l’exèrcit franquista. Per no parlar dels suports socials al règim en els llargs i pacífics anys de dictadura, els anys de pau i creixement econòmic, quan es varen posar els fonaments de l’economia turística.

`És cert que, tot i les involucions i crisis, les coses han millorat molt en relació a aquells temps de foscor, però encara roman viu molt del passat més fosc que va protagonitzar episodis com els que en Miquel descriu mestrívolament a Caterina Tarongí. Viure una altra religió no era possible, en aquella Mallorca obscurantista del Pare Garau, sense córrer un perill cert que et tancassin i potser et matassin. I pensar pel teu compte en aquella societat de fa vuitanta anys, quan de nit els matons pasturaven a lloure assedegats de sang, també era molt perillós. Les societats de tarannà tolerant, les societats democràtiques, no generen mai situacions tan opressives. Aquestes situacions sols són possibles en societats en les quals el discrepant no és acceptat, i és vist com un delinqüent, un “heretge”, un pervertit que “no és com els altres” i que mereix ser aniquilat.

Mantenir les pròpies conviccions en aquestes conteses, ni que sigui de manera privada, és cosa d’herois i de valents. I aquests papers solen estar reservats als homes. Són molt poques les dones que aconsegueixen que el seu nom sigui present en els llibres d’història; a la dona li toca un paper més reservat, de segona línia. De tota manera les dones sovint juguen un paper cabdal, com es veu en el cas dels xuetes del segle XVII, en la transmissió cultural que fa possible la pervivència de la identitat comunitària. Per això la dona ha estat perseguida com a heretge, bruixa, fetillera, judaïtzant o com a encobridora i protectora d’opositors. Les dones varen jugar un paper activíssim a Mallorca a partir de juliol de 1936 i possiblement, tal i com descriu la novel·la de Miquel López Crespí, varen ser elles les que protagonitzaren els millors moments de sacrifici i solidaritat.

`Na Caterina Tarongí és un personatge de la nostra història, i un referent de la resistència digna i ferma davant l’opressió, que va ser més intens durant la Segona República quan Gabriel Alomar i altres intel·lectuals progressistes s’hi comprometeren, intentant posar les fites d’una nova identitat democràtica. Forma part del nostre martirologi, al costat d’Emili Darder i Aurora Picornell. Però la memòria del poble mallorquí està filtrada, amb caràcter previ, per un sedàs que no deixa passar segons quines arestes. Els esforços per recuperar uns noms que cohesionin la migrada consciència col·lectiva de les illenques i illencs troben moltes traves en el seu llarg pelegrinatge.

`Així la Germania és una gran desconeguda del poble mallorquí, la Guerra de Successió està tapada amb set panys i, en general, la nostra història malviu escassament coneguda entre la població. El que hi ha, a un nivell de gran difusió, és l’intent d’encolomar-nos una història oficial falsa i feta a mesura d’ideologies reaccionàries i assimilacionistes. És la marca España, que en diuen ara. L’escola és l’únic reducte que resisteix, ho saben, i per això van per ella. Els molesta la tasca enorme i desinteressada, que mai podrem agrair prou, que han fet milers d’ensenyants per formar persones conscients, actives i crítiques. Desmuntar l’escola és el seu gran objectiu.

`Per això hem de llegir i acollir amb interès aquesta novel·la, que entra en un tema difícil que n’hi ha que voldrien que fos silenciat per a sempre. Llegint Caterina Tarongí hi hem de trobar els arguments positius per voler una societat més justa i més democràtica. És cert que els nostres grans moments històrics són moments trists, de derrotes i desgràcies col·lectives, però l’exemple dels que lluitaren i mantengueren unes conviccions és el que fa possible la continuïtat d’un fil alliberador mai estroncat i avui més necessari que mai”.

Amb més de dues-centes pàgines, Miquel López Crespí relata les peripècies de la protagonista d'aquesta història de lluita per la llibertat, per un món més just, més solidari, més democràtic. Hi presenta una dona mallorquina, catalana, republicana, esquerrana, xuetona amb nom i llinatges il·lustres, filla de joiers benestants, que arriben a veure com el local es converteix en seu de Falange.

Porta el nom de Caterina Tarongí, descendent d'aquella altra Caterina Tarongí, empresonada i torturada pels dominics, que s'estima més morir cremada viva abans que renunciar a la seva fe jueva heretada dels pares. Mai no claudica davant de l'estament poderós d'una església com la catòlica.

Al llarg del llibre sobresurt, entre d'altres, el paper ferest que exerceix certa gent d'església, majoritàriament dretana, beates de missa i comunió diàries, capellans i rectors tan contraris a jueus i republicans com favorables al rei i al Vaticà, representant un poder quasi invencible, dedicat a escampar i sembrar la llavor de la por dins l'ànima del poble, d'ençà la revolta de les Germanies.

Vull parar esment especial al fet que s'hi despunta, per damunt tot, la presència majoritària de dones, al llarg de la novel·la, centrada en la figura de na Caterina Tarongí. Elles en són les protagonistes veres.

Hi compareixen, entre moltes d'altres, la seva mare, Martina. La seva padrina Margalida. La seva germana Isabel, mestra, amb vena d'escriptora, que sap tocar el piano. Na Bàrbara, una de les seves cosines. Na Joana, l'amiga que té bones relacions amb les Filles de Maria. Na Catalina, una veïna amb qui juga de petita. N'Antònia, sa Confitera. Na Maria Lluïsa Bestard, l'al·lota joveníssima trobada penjada d'un ametller. Na Marina Collet, estudiant excel·lent a qui agrada la història universal, qui fa creure que és republicana i ho conta tot als falangistes. N'Alberta “Ratil” que la insulta contínuament, l'amenaça i la maltracta. Na Dora, esposa de l'oncle Joan de Son Rapinya, que sempre es comporta amb na Caterina com una autèntica mare. Na Tonina, la criada que ajuda l'oncle Joan. N'Aurora Picornell, amiga de l'adolescència, eixerida i inquieta, summament curiosa i desperta, qui li explica el contengut de llibres on es pot aprendre que cap grup dominant no cedeix mai el poder sense una lluita a mort. Na Dolors Vaquer, una altra amiga de la infància, de les confessions de l'adolescència, qui li demana insistentment de poder estar amb ella a Son Rapinya. Na Dolors Pericàs, la companya del doctor Pere Abrines i Montaner, al·lota de la fonda on es reuneixen, qui exerceix com a autèntica i omnipotent senyora de Son Flor. Madò Margalida, la peixatera del barri. Madò Coloma, la carnissera del carrer de la Muntanya. Madò Miquela Feliu, bona amiga de la família. Na Catalina Gamundí, una pagesa capaç d'aixecar sacs de blat de cent quilos, és la cosidora que ensenya a brodar la protagonista, quan té dotze anys d'edat. Madó Antònia Molinera, la dona de mestre Salvador Corriola, el ferrer que viu al mateix carrer, trobada penjada en un taronger del seu jardí. Na Salvadora, l'esposa del veterinari, el senyor Felip Bestreta, l'home que més estima els animals. La madona de Son Caliu, que deixa de menjar el dia que li maten l'espòs. Madó Joana Cerverina, que se'n va al llit i no se n'aixeca pus mai més quan li tanquen el fill. N'Apol·lònia, que aconsegueix alguns queviures per portar als empresonats...

Quan arrib a la meitat del llibre, més o manco, em sorprèn una mica no haver-hi detectat cap esment d'altres personatges femenins que, aleshores, s'esdevenen ben representatius de l'època, com són ara les monges. Ni monges negres, ni monges blaves, ni monges de cap altra congregació religiosa.

M'adon, emperò, en obrir la pàgina 125, que sí que se n'esmenten. S'hi comencen a tractar les Germanes de la Caritat! Sor Coloma Ripoll, la religiosa encarregada de censurar la correspondència de les preses de Can Sales. Sor Alberta Nadal, la mare superiora de les Germanes de la Caritat que regenta la presó. Sor Maria Xamena Fiol, l'encarregada dels diners de les preses...

Un cop acabada la lectura de la novel·la, Caterina Tarongí, que acaba de publicar l'escriptor pobler Miquel López Crespí, em qued amb algunes observacions i reflexions que me n'ha provocat la repassada feta:

Aquesta novel·la comença el primer dia, trist i dolorós, que falangistes i militars inicien el Movimiento, l'alçament militar, la guerra civil espanyola a Mallorca. Amb trets al carrer de la vila. Amb plors i gemecs a l'interior de la casa d'una família mallorquina, xuetona, dedicada a la venda i adquisició de joies, la família de na Caterina Tarongí, qui té la carrera de magisteri i molt bons coneixements d'idiomes.

Amb l'arribada i els trets de falangistes i militars, una altra gent de la vila, com són ara carrabiners i socialistes defensors de la República i la Llibertat, membres de la UGT, regidors de l'Ajuntament, estudiants de l'Ateneu favorables al Front Popular, etc., es veuen empesos a haver de pujar dalt d'una camiona enfilant cap a les pinedes de la badia d'Alcúdia, cap a Alcanada... Una forma de provar de salvar la pell en moments de perill. Entre aquests, hi figura n'Andreu Tonió, d'idees anarquistes, enamorat i mestre amatent de na Caterina. Una dona que pensa que, mentre el seu al·lot estimat l'agafi de la mà i estigui sempre al seu costat, l'univers sencer els pot pertànyer i cap poder del món no serà capaç de desfer mai el màgic i efímer instant de felicitat absoluta...

Una dona que té i fa present la seva antecessora homònima del segle XVII. Aquella dona mallorquina que, a l'esplanada de Bellver, no cedeix a cap de les insinuacions dels sicaris del Pare Garau, superant totes les pors que l'envaeixen. Els altres jueus conversos són escanyats abans que comenci a cremar la llenya. Ella no. Hi és cremada de viu en viu. La Caterina Tarongí del segle XX, perseguida i morta com la de mil sis-cents noranta-u?

El llibre va reproduint i actualitzant la relació profunda, inseparable, entre els mals moments passats pels xuetes a la Mallorca del temps de la Inquisició, i aquests altres mals moments patits segles després durant la guerra civil espanyola, també a Mallorca, pel mateix col·lectiu jueu.

L'univers que alleta Caterina Tarongí en el passat és idèntic al que viuen els Tarongí en el present de la novel·la. Poca diferència essencial existeix entre les persecucions de la Inquisició i les que pateix la família de la protagonista sota el poder de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Al seu voltant s'instal·la, sinistre, el reialme paorós de la mort rabiosa, famolenca i sense disfresses: -la imatge del novel·lista no pot ser més expressiva- serp verinosa sorgida de les fondàries de l'infern, que passeja triomfant, vestida de negre, cantant el Cara al Sol!


 
Powered by Life Type - Design by BalearWeb - Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS